CABERNET SAUVIGNON

PACH

2020

Colección Vesunai · La Casa

500 botellas 75 cL

25,50 €

Disponible a partir de octubre 2026

Tu Experiencia

​Quienes miran más allá de las tendencias

Pach está pensado para quienes no eligen un vino por lo que está de moda, sino por lo que todavía es capaz de revelar. Para quienes disfrutan redescubriendo una gran variedad cuando se interpreta desde otro lugar: con más frescura, menos peso y una expresión precisa del tiempo y del paisaje.

La añada 2020, marcada por unas condiciones más frías, permitió acompañar la maduración con calma, conservar la tensión natural del fruto y evitar una expresión excesivamente madura. El resultado es un Cabernet Sauvignon profundo, pero contenido; estructurado, pero vivo.

Un vino para paladares curiosos, para quienes encuentran emoción en los grandes tintos cuando la fuerza deja espacio al equilibrio, la textura y la frescura.

El Vino

Pach nace en Sant Cugat de Sesgarrigues, de una variedad que durante décadas tuvo una posición relevante en los grandes vinos tintos del Penedès y de la provincia de Barcelona.

Las condiciones más frías de 2020 permitieron una maduración lenta, controlar la concentración y conservar una frescura poco habitual en las interpretaciones más clásicas del Cabernet Sauvignon.

Una extracción medida preservó el fruto y la textura del tanino. Los 12 meses en barrica de roble francés aportaron profundidad, orden y capacidad de evolución sin cubrir su identidad.

El resultado es un tinto estructurado y sereno, donde la fruta negra, las notas balsámicas, la frescura y la madera conviven con naturalidad.

Una interpretación contemporánea que reivindica su historia y anticipa su regreso. Porque algunas variedades no desaparecen: esperan a ser entendidas de nuevo.

NOTA DE CATA

Vista

Rojo granate profundo, con reflejos rubí y una evolución cromática que empieza a revelar el paso del tiempo.

Limpio y brillante, anticipa estructura sin transmitir pesadez.

Nariz

Profunda y cambiante, con grosella, ciruela y cereza oscura, acompañadas por notas balsámicas y de hierbas mediterráneas.

Con la apertura aparecen grafito, cedro, tabaco fino, especias y matices de sotobosque.

El roble francés se muestra integrado, aportando complejidad sin cubrir la frescura del fruto.

Boca

Entrada firme y precisa, con una acidez que mantiene vivo todo el recorrido.

El tanino es fino, estructurado y progresivo, afinado por el tiempo y la crianza.

La fruta negra convive con notas balsámicas, especiadas y ligeramente terrosas. Hay profundidad, pero no exceso; volumen, pero también movimiento.

Final largo, fresco y persistente, con recuerdos de grafito, hierbas secas y una elegante sensación amarga.

Un Cabernet Sauvignon maduro, pero no sobremadurado; profundo, pero no pesado.

MIRADA

Persona

Una mirada que entiende el Cabernet Sauvignon no como una afirmación de potencia, sino como un ejercicio de equilibrio.

Durante décadas, la provincia de Barcelona apostó por esta variedad para elaborar tintos profundos y longevos. Pach recoge esa memoria, pero la interpreta desde un lenguaje actual: más fresco, preciso y sereno.

No se busca una madurez extrema ni una extracción dominante. Se trabaja desde la medida, respetando la tensión de la añada, la definición del fruto y su capacidad de evolución.

Una reivindicación sin nostalgia de una variedad que todavía tiene mucho que decir y cuyo renacimiento llegará de la mano de quienes sepan redescubrirla.

TERROIR

Lugar

Pach nace en Sant Cugat de Sesgarrigues, en un paisaje mediterráneo donde la luz, la ventilación y los suelos calcáreos acompañan una maduración progresiva.

El Cabernet Sauvignon forma parte de la historia vitícola moderna del Penedès y de la provincia de Barcelona. Aquí encontró un territorio capaz de sostener su estructura y ofrecer vinos profundos y longevos.

En 2020, las condiciones más frías ralentizaron la maduración, controlaron la concentración y preservaron una frescura que define todo el vino.

Un lugar y una añada que muestran una expresión menos exuberante, más precisa y plenamente vigente de la variedad.

Clima

Mediterráneo, luminoso y ventilado, condicionado en 2020 por un ciclo más frío que favoreció una maduración lenta.

Estas condiciones conservaron la frescura, moderaron la concentración de azúcares y permitieron alcanzar una madurez equilibrada sin llevar el fruto hacia la sobremaduración.

La añada se expresa en una fruta definida, una acidez presente y una estructura sostenida por la tensión.

Suelo

Suelos de naturaleza calcárea, con buen drenaje y fertilidad contenida.

Regulan el vigor de la planta, favorecen una maduración progresiva y aportan definición al fruto.

En el vino se traducen en tensión, profundidad y una estructura firme, pero no pesada.

Topografía

Parcela marcada por la exposición mediterránea y la circulación natural del aire.

Su disposición favorece una maduración regular, conserva la frescura y evita una concentración excesiva.

En una variedad de ciclo largo como el Cabernet Sauvignon, este equilibrio resulta decisivo para alcanzar profundidad sin perder precisión.

Variedad

Cabernet Sauvignon interpretado desde la frescura, la estructura y la capacidad de evolución.

La añada 2020 permitió preservar el fruto, afinar el tanino y construir profundidad sin caer en perfiles densos, sobremaduros o dominados por la madera.

Una variedad histórica en los grandes tintos de Barcelona que demuestra su vigencia cuando se trabaja con medida y sensibilidad contemporánea.

Entorno natural

Luz mediterránea, viñedo abierto, vegetación seca y aire en movimiento.

La ventilación refresca el ciclo de la vid y acompaña una maduración progresiva. En 2020, el carácter frío de la añada añadió mayor definición y serenidad al fruto.

Un entorno que deja en el vino frescura, profundidad y una energía contenida.

OFICIO

Método

La elaboración parte de una lectura precisa de la añada 2020 y de la voluntad de preservar la frescura del Cabernet Sauvignon.

La extracción se trabaja de forma contenida, buscando estructura y textura sin endurecer el vino ni convertir la intensidad en peso.

La crianza durante 12 meses en barricas de roble francés afina el tanino, aporta cohesión y acompaña su evolución. La madera sostiene la estructura sin dominar el fruto.

El resultado no busca el Cabernet Sauvignon más potente, sino uno más preciso: profundo, fresco y persistente.

Un vino que mira hacia el futuro sin renunciar a la memoria de una variedad vinculada a los grandes tintos de Barcelona.